Si es cierto que uno escribe sobre sí mismo todo el tiempo, debo creer que "La Negación" es otra de mis confesiones.
Al tratarse de una secuencia, la lectura es fácil de seguir, casi como un texto.
No obstante fue grato pintarla. Aprovechar esa puerta como marco (marcos porque son tres) estuvo bueno. Los dibujos son casi infantiles, sin el menor atisbo de cuidado creativo sino dejando que cada cosa lo hiciera por sí misma, al fin de cuentas una máquina de escribir es sólo eso, y una muchacha que va arrastrando una muñeca vacía de contenido sería una fiesta para un psicólogo que recién se inicia, y no me digan que meterse en el cuerpo de la muñeca con cara de vieja para ocupar solo una parte del macabro look, te da un frío por la espalda o se ríe uno como loco cuando la mira, o dejar que lo inferior del cuerpo salga caminando sin otra compañía que las hojas escritas hechas un bollo y la máquina en el cubo de la basura, no me digan, repito, que eso necesita explicación, o que alguien se atreva a decir algo al respecto.
Cuando pinté eso estaba jugando, y me divertí haciéndolo. Luego algunos se quedaban mirando la secuencia que alguien llamó "tríptico" y la observaban con respeto, y hasta con tono de dramatismo.
Sigue gustando este cuadro, pero hasta ahora nadie dijo de comprarlo.Y yo no sé dónde colgarlo, porque es muy pesado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario