PARA ESTOS EVENTOS, SE SUELE TOMAR EL TEXTO DE UNA POESÍA, PROPIA O NO, Y ELABORAR UNA OBRA PICTÓRICA QUE LA REPRESENTE.
AHÍ JUEGA ESPECIALMENTE LA IMAGINACIÓN DEL ARTISTA.
Algunos prefieren poner por separado ambas obras, copiando la poesía en una página, y el cuadro aparte. Otros copian el texto del poema en el propio cuadro pintando las letras.
En cualquier caso, es una experiencia notable, donde los asistentes a dichas muestras, tienen a su disposición un trabajo literario para su lectura y obvio evaluación personal, y junto con ésto la posibilidad de apreciar cómo ese poema es interpretado por el artista plástico en imágenes y colores.
Es al mismo tiempo, un modo de permitir que estas dos disciplinas, la pintura y la literatura, interactúen, y sean exhibidas en conjunto.
También puede ocurrir que la pintura sea la que motive un poema. A partir de un cuadro existente, alguien decide escribir una poesía que lo describa. También puede ser, en lugar de un poema, una narración, un cuento, lo que se prefiera, aunque es aconsejable que sea en estos últimos casos, de breve extensión.
En ambos casos, es, como decía más arriba, una experiencia notable, digna de valorarse y extender su práctica.
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