"TODOS A ESCENA"

"TODOS A ESCENA"
"TODOS A ESCENA" Óleo sobre tela

miércoles, 4 de enero de 2012

COMO NACEN MIS CUADROS

No siempre es misterioso. Algunas veces tengo claro lo que quiero alcanzar. He llegado a realizar algún boceto, busco una paleta que me guste aquí y ahora, dibujo levemente sobre la tela del bastidor, y si me gusta como va quedando, comienzo a pintar. Ese es el modo no misterioso.

Pero me ha ocurrido de plantarme frente al bastidor en blanco, nuevito, y no saber para dónde arrancar. Quizá ya venía deseando colocar uno de los bastidores nuevos en el atril, buscaba temas posibles: ¿paisaje?, ¿retrato?, ¿bodegón? ¿figurativo? ¿abstracto? sin decidirme por uno en especial, así que me detenía corrigiendo algún trabajo anterior (siempre ando corrigiendo), el asunto era demorar la primera mancha sobre la tela. Tomar un pincel, mojarlo con algún color, dejarlo a un lado y tomar otro y mancharlo con un color diferente, llevar la mano hacia el posible cuadro y detenerme una vez más, porque una vez dada la pincelada inicial, hay que seguir, salga lo que salga.

Estas vacilaciones seguramente no las tuvieron, no las tienen, los maestros. Pero una es apenas una hormiga.
No obstante se junta coraje, y se llena la tela con materia espesa, nada de timideces, hasta ver un todo caótico, que te hace sentir culpable de haber estropeado otro lienzo. Entonces una toma la espátula ancha, metálica, y comienza a pasarla a lo ancho, y luego de arriba abajo. sin encimarlas pero sin perdonar un centímetro, y se abandona la pintura para que se seque en algún rincón, frustrada una, culposa, y a lavar los platos.

Y ahora viene lo misterioso:  Después de un par de semanas, una tropieza con el lienzo estropeado, y cree ver ahí, en ese cruce de espatuladas, algo como una carita, y ahí otra y otra más allá, varias, y esas dos formas parecen un par de alitas si las miro con compasión, y aquello parece un cuerpecito vestido con una túnica, mientras las espatuladas horizontales se convierten en una escalinata, ¿a que sí? y esas verticales son dos columnas una a cada lado, y aquello parece la llama de una vela o puede ser un par de manos en oración, y arriba, en el centro, entre ambas columnas, hay una concentración de verdes que bien pueden ser un portón enorme, un portón de entrada ¿adónde? y ya te lo estás imaginando porque a los costados del portón, hay dos figuras como conversando: Una alta, de túnica roja, cabellos largos oscuros, parece ser un hombre, y junto a él una pequeña imagen con alitas, túnica blanca. Ahora hay que volver sobre el cuadro estropeado, y se pasa a un segundo tiempo: con un pincel finito y un color oscuro, voy recorriendo los contornos de las figuras encontradas, caritas, alitas, velas, manos en oración, escalinatas, columnas, angelitos vestidos con túnicas, y vos que nunca pintaste cosas religiosas, mirás con asombro: ¿Pero, qué es ésto? ¿Quién lo hizo? ¡Se hizo sólo!

Llega tu hijo y le mostrás, y te dice, ¡ Vieja, era hora de que a esta casa entraran angelitos ! ¡Fijate cómo llegan las Huestes !

Y ése será el nombre del cuadro: LLEGAN LAS HUESTES
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UNO SUEÑA CON PINTAR LA GRAN OBRA...
... pero se resiste cuando tiene que pasar por lo primero. 
Casi todos los artistas comienzan por el bodegón o naturaleza muerta, porque permite mirar e imitar el original, sin calcar, sino tratando de que el conjunto se parezca al original, que se tiene enfrente. Se pueden juntar algunas cosas bonitas que uno suele tener en casa, algún florero o cacharro de barro, unas frutas, flores, y con eso se arma un grupo. Se suele agregar un paño. Un paño es un trozo de tela que se deja caer por detrás de los objetos, o como carpeta o como cortina, y sirve para ejercitarse con las texturas de las telas, con los pliegues con sus luces y sus sombras, y ese grupo de cosas podemos dejarlo armado en una bandeja para seguir trabajando varios días. 

Pintar lo que se tiene frente a la vista es un buen ejercicio: un rincón que nos gusta, una ventana desde donde se ve algo el exterior, la propia habitación, nuestro lugar de trabajo o simplemente un objeto.  Y cuando tenemos flores frescas, ahí hay un buen motivo de ejercicio que puede convertirse en un bonito cuadro para nosotros. Nuestro perro durmiendo, nuestra familia reunida alrededor de la mesa, pueden servir como modelo. Para tenerlos durante el tiempo necesario, les sacamos una foto, pero ojo con la foto, nada de calcar !!! que tampoco está prohibido, pero nos quita lo principal: ejercitarnos. 

y siempre PINTAR, PINTAR, PINTAR ! ! ! !


 






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